Y cuando venis en el atardecer, vos me despertás y todo se aclara cuando miro tus ojos. Y cuando te vas dejas algo en mí, un perfume fatal, tu fragancia mortal.
Nadie pertenece a nadie, todo lo que vemos es irreal. Como agua entre los dedos se nos escurre la vida. Pero sé lo que siento, quiero que estés conmigo ahora. No puedo ser tu dueño, solo quiero tenerte cerca; somos libres como el viento y sería peligroso atraparte.
Sonreís como el sol, me das el calor, crecés como una flor, el perfume fatal. Despedida de arroz, quiero verte brillar en el anochecer. Y cuando regresa el día, y te escapas de mi cama. Esta vez fue sin despedida, como agua entre mis manos. Por favor no te vayas, todavia no aprendo a soltarte. Sé que no puedo ser tu dueño, pero quiero tenerte. Somos libres como el viento y sería peligroso atraparte para siempre.
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