A veces leo todas las pppppppppppppelotudeces que escribí en anteriores entradas, personas que antes eran un mundo y ahora no son nada para mi. Cada vez que termina un año (o está por terminar, como en este caso) hago lo mismo, leo mis pensamiento y me doy cuenta que fui una pelotuda. Una boluda mal, sisi una tarada... ¿Cómo carajo me podían gustar seres tan indeseables? Claramente, estoy mal ya lo se. Pero... ¿TANTO? ¡Woooooooow!