
Hoy es Navidad, digamos que la madrugada navideña, exactamente las 04:35. Después de brindar con la familia, abrazarse, festejar, abrir regalos, mandar y recibir textos y llamadas de amigos, mirar los fuegos artificiales y demás. Cuando ya todos se durmieron (o casi todos) sali al patio, fumando un pucho, en la paz de la noche con algun estruendo a lo lejos, me puse a pensar y reflexionar; si bien, es más de mi agrado fin de año, porque se termina un año y comienza uno nuevo, y con él nuevas esperanzas, desafios y metas. La Navidad, es como que te pone un poco más sensible, y en mi mente comenzaron a surgir pensamientos. Es increíble todo lo que uno tiene, y a veces no valora, una familia bien constituida, que te ama y contiene. Personas que se preocupan por uno, amigos que te adoran, mascotas cariñosas, una mesa navideña completisima, un cuerpo saludable, etc. En fin infinidades de cosas, naturales para uno, cotidianas, que a veces no les llegas a dar el valor que realmente tienen. Pero que otras personas tal vez no tienen, y lo sufren.

Siento que tal vez me falta madurar, que solo 18 primaveras pesan sobre mi, pero que tengo mucho para dar. Y que grandes experiencias velan por mi. Siento que seguramente el temblor de un gran amor me espera, impaciente, escondido en algun rincón del tiempo.
Tengo ganas, no lo voy a negar, de tener una personita que me de cariño, amor, paz. Una persona que este a mi lado, conteniendome, o tan solo brindandome una sonrisa. Alguien en quien pueda confiar y entregarme por completa. Pero que sea alguien de verdad, no un jugueteo.
En fin, deseo de todo corazón que pasen una hermosa Navidad, con sus seres queridos. Y nunca olviden las cosas esenciales. Yo, con una mueca de esperanza, espero ansiosas las nuevas emociones y situaciones que me esperan...