jueves, 26 de agosto de 2010

Nuwanda

No somos, si no lo que somos.
Piedras errantes sobre la grava...
Puestas al capricho de un dios roto
y sin sentido, bajo las ramas
de las arboledas de la esperanza...
El capricho del azar nos unió,
y la patena del camino nos une,
pues así son nuestras vidas,
retazos de corazón
perdidos entre la urdimbre de almas,
vacilantes frente al viento, a la deriva....
pero firmes en nuestra unión,
indestructibles en nuestra alma...


Siguiendo con el espíritu de apasionada experimentación de los Poetas Muertos, voy a dejar el nombre de Charles Dalton... Desde ahora llamenme:

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